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  • Francisco Trejo

Erotismo y guerra en El aceite de las nueces, de Jorge Arzate Salgado


Con dirección, como la poesía clásica, el discurso de El aceite de las nueces, de Jorge Arzate Salgado, está atravesado por el erotismo y la guerra; experiencias humanas que, en su digno objeto, buscan aproximarse a la libertad. Con una estructura de cinco apartados, esta obra publicada por Ícaro Ediciones, articula diferentes voces por medio del versículo, dos femeninas y tres masculinas, siempre con el poder vocativo que recuerda tanto a Calímaco, Anacreonte, Catulo y Propercio, por mencionar sólo algunos nombres del amplio panteón grecolatino.

Cada uno de estos apartados busca dar forma a una narrativa que gira en torno a Galya, personaje que, en una lectura interpretativa, no sólo es una mujer, sino también piedra fundacional: patria o poesía. A diferencia de los poemas épicos de la Antigüedad, siempre enfocados en las hazañas masculinas, la sustancia de este libro es una mujer que desencadena el discurso poético y la descripción de un universo imaginado por el poeta mexiquense, quien parte, al parecer, de una lectura de Los indomables, de Filippo Tommaso Marinetti. Galya es, en este sentido y siguiendo a María Zambrano, “la carne expresada, hecha ente por la palabra”, la que trae “la dispersión del modo más peligroso: fijándola”, como el bólido mismo en su epíteto: “Reyna-madre también llamada Piedra”:

“Por dentro de estas arenas, en el profundo mar de los corazones de mis aliados guerreros, navego con la misma intensidad de las tormentas. Soy el eco de todos los truenos, sin olvidar que en el amor me hice, lo mismo que de él tuve la locura y el vicio de la muerte”.

Este fragmento de la voz de Galya evoca el segundo círculo de Dante, acaso uno de los que más representan el abandono del ser al cuerpo, a la lujuria que “la razón somete al deseo”, representado por el florentino con una tormenta ininterrumpida, como el ideal de la carne sobre la carne. Y si de la carne son las pasiones, tanto el erotismo como la guerra involucran la materia del cuerpo para ejercer una violencia.

No es raro que la voz lírica, utilizada por Arzate Salgado, vulgarice y glorifique a los involucrados en el escenario de la cama y el de la batalla, por la conquista de un territorio. Deben celebrarse el fondo y la forma entonces, porque en este libro de poemas se observa una clara intención de llevar el lenguaje poético a la altura de dos tópicos tan antiguos: erotismo y guerra.

Siguiendo la máxima de Octavio Paz, en la que afirma que “la poesía es violencia sobre el lenguaje”, cada verso en El aceite de las nueces busca también esa intensidad, como quien vierte agua en el agua para generar un torbellino en un molde, que puede ser el poema mismo. De este modo, la sustancia poética toca los paradigmas humanos, que no cesan desde tiempos remotos y son el firmamento inamovible de Occidente.

Tenemos, de esta forma, un monstruo de lenguaje y saliva, a la manera de la mítica Caribdis, tan temida por Odiseo, a pesar de todo su raciocinio y los años de experiencia en el mar. Quien lea este libro, quien entre a sus páginas como a una piel después de las batallas de Eros o de Ares, experimentará, seguramente, no sólo el camino simbólico de la libertad por medio del frenesí, sino también, y sobre todo en el último apartado, la meditación del amor desde el corazón de Galya, la protagonista de la obra.

La narrativa de El aceite de las nueces no se queda en la inmediata mención de la dispersión del cuerpo, porque consigue la salvación de sus personajes por medio del amor, que es conocimiento del mundo. Esta idea es, realmente, el amor platónico, del que, regresando a Zambrano, se sabe que es “delirio divino”, la belleza absoluta.

Cierro este breve acercamiento al libro de Arzate Salgado con la voz de la misma Galya, Piedra, en realidad, en un mar sacudido:

“Mi cuerpo, precioso adúltero, se encuentra acuciante para todas las peleas del tiempo. Entre encuentro y encuentro se consume en alabastros pulidos en el oriente, para renacer otro día enlutado de amor y de ganas de estar de nuevo en la lucha”.⚅

[Foto: Carlos Ortiz]

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