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  • Jaime García Leyva

José Agustín y el rock en Guerrero




Conocí a José Agustín en Chilpancingo. En octubre de 1997. Fue a presentar su libro La Contracultura en México. La sala de los gobernadores del Museo Regional de Guerrero estaba a reventar. Los comentaristas del texto eran Gela Manzano, Isaías Alanís y Álvaro López Miramontes. Había un público diverso integrado por universitarios, académicos, la comunidad cultural y la banda. Un grupo de rockeros nos sentamos hasta la parte de atrás. Las felicitaciones, comentarios y ánimo del público fueron extenuantes cuando se iniciaron las preguntas. Ya casi al terminar hice un comentario de felicitaciones y pregunta: “Maestro felicidades. Está muy bien documentar el rock que se ha hecho en otros lugares, hablar de los Rolling, los Beatles y ¿por qué no hablar de los chavos banda, rockeros, punks, chavas y colectivos de Tlapa, Acapulco, Chilpancingo, Taxco y varios lugares de Guerrero?” El maestro con su estilo la agarró en el aire y contestó: “Chingón, sería chingón. Aviéntate un escrito, o si ya lo tienes yo te hago el prólogo”. Aplausos. Así de claro y conciso. La presentación fue un éxito. Al final, por vía del doctor Álvaro López y Gela Manzano tuve la oportunidad de saludarlo de mano. En el patio del museo. Llevaba un par de fanzines y el borrador de Radiografía del rock en Guerrero. Vio el manuscrito. Lo hojeó. Me dijo: “un gusto mano, pues ya estamos en esto y no nos rajamos. Como buenos guerrerenses. A darle y estamos en lo dicho”. Se sonrió y me anotó su número telefónico de su casa en Cuautla. “Me hablas cuando tengas terminado el escrito”. Dijo y se fue con los comentaristas. Los periodistas lo seguían para entrevistarlo o tomarse una foto.

Continué recabando datos sobre el rock en la entidad. Me fui a vivir a la CDMX de 2001 a 2003 por motivo de estudios. Volví a ver a José Agustín en febrero de 2002, en la feria del Libro del Palacio de Minería. En esa ocasión presentó su libro de Cuentos Completos. Al terminar su presentación me formé para la firma correspondiente. Llevaba el ensayo escrito. Terminado. Al verme me reconoció: "¿Jaguar, de Guerrero, verdad?, ¿Qué onda cómo estás? ¿Ya tienes el ensayo?” Me dio una palmada en la espalda y me estrechó la mano. “Si ya. Aquí está”. Le contesté. Y se lo di. Lo hojeó rápidamente. Me dijo: “anota mi dirección y te jalas a Cuautla para platicar. Mientras leo tu escrito, ¿va? Me avisas cuando vayas a la casa”. Anoté fervorosamente la dirección en Brisas de Cuautla. Había una larga fila de gente esperando a que le firmara sus libros.

En abril de 2002 llegué un viernes por la tarde a su casa. Estaba José Agustín, su esposa Margarita Bermúdez, su hijo Tino (José Agustín hijo). Muy amables. Me invitaron a comer. Un sabroso mole, por cierto. Estuvimos platicando sobre Guerrero, la cultura, música y más cosas. Un ambiente muy familiar. Un vibra muy chingona. Margarita se fue a descansar y el Tino se quedó escuchando música. Como a las 7:00 de la noche, entre unas copas de vino y música José me condujo a su biblioteca. Me enseñó varios discos de rock. Estaba preparando una selección de sus discos preferidos. Me señalaba cuadros, fotografías, libros… Recuerdo tres comentarios que mencionó: “Mira este disco. Muy buenos músicos y buenas letras. Pero por qué ponerle a su banda un nombre de avión espía”. Me mostró una foto de José Revueltas y dijo “este era un gran hombre. Sufrió mucho en la cárcel. Escribía muy chingón. Aprendí de él”. Y remató: “por lo que me hizo el gobierno dije que iba a seguir escribiendo con rebeldía y como me gusta”. Yo estaba admirado. Escuchar a un gran escritor, un extraordinario ser humano, para muchos un gurú, pero él decía que los gurús se convierten en “gurundangas”. Irónico, filoso, irreverente, rebelde y uno de los más agudos analistas de la contracultura y la música de rock. Fue un día y tarde memorable. Regresé a la Montaña muy entusiasmado.

El libro de Radiografía del rock se publicó en 2005. José Agustín cumplió su palabra. Me envío el prólogo en tres hojas papel bond con sus notas en máquina de escribir. Tenía esa cualidad de redactar tecleando con un dedo. En sus líneas indica sobre el libro:

“En casi cinco décadas he oído descalificaciones del rock por colonizador, imperialista, desnacionalizador, gringo y, además, de grandes ciudades; por eso, a leer Radiografía del rock en Guerrero, de Jaime García, me fue reconfortante y estimulante corroborar que el buen rock ha sido y sigue siendo punto de convergencia liberador y contestatario que ha llegado hasta los últimos rincones de muchísimos países. Esta Radiografía del Rock en Guerrero, pionera en las investigaciones sobre el desarrollo del rock en distintas regiones de nuestro país (antes sólo teníamos reportes de Tijuana y Xalapa), me resultó fascinante porque muestra los caminos del rock, o como decía Parménides Garcías Saldaña, “las rutas de la onda”.

Gracias por las palabras, las enseñanzas, la amistad. Descansa en paz querido maestro José Agustín. Buen viaje. ⚅

[Foto: Carlos Ortiz]

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1 Comment


Néstor Salinas
Néstor Salinas
Jan 29

Mi querido Charly, te felicito por la publicación de esta nota sobre nuestro gran José Agustín, que en efecto nadó siempre a contracorriente, como lo hemos hecho muchos de nosotros en es especie de la vida del salmón. Cierto es, reconocerles a ustedes como una generación de jóvenes que han enaltecido la palabra como la luz que ilumina el camino a seguir, libertario, valiente, atrevido, audaz, crítico y propositivo. Va un fuerte abrazo tasqueño a Jaime García y a tu persona.

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