Mini crónicas de Acapulco
- Brenda Ríos
- hace 18 minutos
- 1 Min. de lectura

Sobre los taxis. Los taxis locales (no hay taxis de aplicación, nada de nada) son carros viejos, descuidados, sucios, algunos en condición de chatarra, y los taxistas son bastante peculiares, pintorescos. Aquí algunas de sus respuestas cuando intenté abordar uno o pedir que pasaran por mí:
“¿Qué calle? Noooooo, mi carro no sube, no puedo llevarla”, “Ay, señora, fíjese que no puedo pasar por usted, ese día es domingo y yo hago mercado con mi señora; si no, con mucho gusto”, “Hay mucho tráfico y me voy a hacer mucho tiempo, tómese un urbano (camión), ándele”.
Y ya.
Y en la zona tradicional de Acapulco no hay cuartos ni hielo. Y vi a un hombre en el parque enseñando a su hijo, de unos diez años, a bailar salsa. En el Marinabús no hay modo. Llegamos y no había boletos; era un desorden completo. Faltaban tres horas para la siguiente corrida y no había garantía de que pudiéramos abordar; todo es conforme llega la gente. La última corrida de Puerto Marqués al Zócalo es a las 4:30. No daba tiempo de nada. Hay cuatro corridas por día y hay que hacer fila en el sol sin garantía de alcanzar sitio. Un paseo menos por la bahía que no hice. Tanto para nada. ⚅
__________
[Foto: Carlos Ortiz]




Comentarios