top of page

Mini crónicas de taxistas II

  • Porfirio Miguel Hernández Cabrera
  • 13 jul
  • 2 min de lectura

10 de agosto de 2019.

—Buenas tardes. A la “Ciudad de París”, por favor.

—Buenas tardes. ¿Ya a trabajar?

—Sí, vamos a darle un rato.

—A la chamba… A mí me gusta esto.

—Le gusta ser taxista pirata. ¿Por qué?

—Me gusta andar en mi vochito. Me meto por aquí y por allá. Me gusta ver a la gente. Como hace rato, un niño bien emocionado por sus útiles. Su mamá dice que se gastó mil pesos.

—Ve cosas buenas. ¿Y malas también?

—Sí, también los malosos, que vienen planeando y hablando de sus cosas. Yo conozco todo Cuautepec; ha cambiado mucho. Conozco todo lo de allá arriba, de los alrededores. Ya todo está poblado; ya no hay terrenos baldíos. Me gusta Cuautepec por su gente. No es como en las Lomas de Chapultepec; ya ve que los ricos ni se hablan. Aquí toda la gente todavía se conoce, o al menos muchos se saludan. ¿Por aquí o por acá, padre?

—Por la izquierda. Gracias.

—La gente ha cambiado; unos se han ido, otros se han muerto, y los chavos no son como nosotros éramos a su edad. Ya ve que ahora todo lo quieren fácil. A los chavos ya no les gusta ganarse unos pesitos en esto. Ahorita voy por gasolina. Antes iba aquí arriba.

—¿Iba con los huachicoleros? ¿Es más barata?

—Me la daban a dos pesos menos el litro, pero los huachicoleros ya se acabaron. Ya ve lo que pasó con la explosión de Tla…

—Tlahuelilpan.

—Sí. Estuvo muy feo, con tantos muertos. Y los meros meros, atrás; a esos nunca les pasa nada.

—Fueron 137 muertos en total, contando las personas que murieron quemadas en el lugar y las que fallecieron después por las quemaduras.

—Pobre gente, por ganarse unos pesos con sus garrafones de gasolina. Y es que la necesidad es canija.

—Según esto, estaban llenando recipientes con el combustible que se estaba derramando sobre un canal de agua de riego por una toma clandestina. Y todavía hay más tomas clandestinas en ductos de Pemex, ahí en Hidalgo y en otros estados.

—¿Cuándo fue eso, oiga?

—A principios de este año, el 18 de enero.

—Casi como cuando lo de San Juanico, ¿se acuerda?

—Cómo no. En 1984.

—Yo estaba bien chavo, pero me acuerdo de las explosiones, del humo, de los quemados, de la gente que se salvó y se vino a Cuautepec por La Brecha.

—Sí, yo también me acuerdo de todo eso.

—Y también hubo muchos muertos…

—¿Y ahora dónde compra la gasolina?

—A mí me gusta ir a la gasolinera de La Pastora porque voy cascareando el pasaje y más o menos me va bien con mi carrito.

—¿Usted cree que baje esto cuando metan el Cablebús que va a venir desde Indios Verdes?

—Yo creo que no porque ¿cómo le va a hacer la gente que vive hasta arriba? Ni modo que metan líneas en todos los cerros. Esto es, ¿cómo se dice?, “un mal necesario”.

—¿Lo dejo aquí o pasando, padre?

—Aquí está bien. Gracias. ⚅

_______

Foto: Eric Miralrío

 
 
 

Comentarios


bottom of page