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Odio

Georgina Villanueva
hace 10 minutos
1 min de lectura

Cuando me sentía sola, pensaba que era una araña y tejería una tela tan grande que atraparía estrellas, mariposas y el alma de los que se fueron sin darme el último abrazo.

Como toda araña, soy rara y diferente; todos me miraban con repugnancia, miedo e indiferencia. Algunos, con curiosidad para saber qué hace ese pequeño bicho.

Descubrí que podía tejer trenzas, palabras y sueños.

Mi mundo cambió, los dos crecimos, caminaba entre cientos de personas de opiniones buenas y malas.

Aprendí a esconderme, a enojarme, a callar y a odiar.

Odiaba el miedo a no encajar y la obligación de ser igual.

Odiaba ser aislada.

Odiaba que mi cuerpo cambiara y el dolor que producía.

Odiaba no poder comer lo mismo que todos.

Odiaba las burlas de las tías y compañeros.

Odiaba que no valía mi opinión.

Odiaba ser invisible.

Odiaba ser diferente.

Hoy camino entre mundos con gran facilidad, aprendí que las arañas atrapamos luz y sombra para tejer puentes.

Aún

Odio las bromas.

Odio dejar mis gustos.

Odio tener que quedar bien.

Odio las palabras huecas.

Odio convencerme para ser comprensiva y consecuente.

Odio dejarme diluir diariamente. 🂓

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[Foto: Gonzalo Pérez]

 
 
 

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