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Escribir con luz

  • Staff Capote
  • hace 1 día
  • 1 Min. de lectura

Nierika Images no nació como algo fortuito. Nació como nacen las cosas que importan: de la necedad de mirar.

Gonzalo Perper siempre fue así. Siempre periodista, de esos que entienden que la realidad no se escribe desde el escritorio, sino desde la banqueta, desde el calor, desde la gente. Siempre fotógrafo, o quizá siempre ambas cosas al mismo tiempo. Porque, en su caso, la cámara nunca fue adorno, sino más bien una extensión de su cuerpo. Con él supimos que su Nikon era una forma de preguntar.

En Nierika Images se siente eso. No es solo un archivo de imágenes: es una especie de memoria viva, medio versátil, medio luminosa, donde caben lo mismo las historias de los pueblos que las de las ciudades. Y, sobre todo, voces que normalmente no suelen ser escuchadas.

Sus documentales —Cerro Metecatzi, El lenguaje del viento— van en la misma línea: mirar lo que parece pequeño hasta que se vuelve imprescindible. Comunidades, lenguajes, memorias. Lo que está a punto de perderse y, por lo mismo, urge ser nombrado.

Y eso también atraviesa Nierika: una forma de fotografiar que no busca “la gran imagen”, sino el gesto humano que sostiene todo. Más allá de su calidad —que la tiene—, y de la trayectoria —que también pesa—, Nierika nos deja la sensación de que Gonzalo Perper nunca ha dejado de ser periodista. Solo ha cambiado la manera de contar.

Ahora escribe con luz. Y lo hace, como siempre, desde el mismo lugar: cerca de la gente, donde las historias todavía laten. ⚅

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[Foto: Vanessa Hernández]

 
 
 

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