Ulises Jr. y las turbinas de la imaginación

Los Niños del Trópico de Israel Holtzeimer es un libro de relatos de ficción y especulativos. Recién fue publicado en mayo de este año (2026) y atrajo mi atención desde el primer relato que leí. Para esta reseña solo mencionaré uno de ellos que tiene por título: “Ulises Jr.”. Elegí este texto en particular por el contraste bien logrado entre la ternura y la crueldad que puede llegar a existir en una familia.
Ulises Jr. aborda la violencia familiar desde la perspectiva de un niño de diez años que utiliza la imaginación y una serie de ciencia ficción como mecanismos para representar una realidad que no comprende del todo.
El rasgo más característico de este y otros cuentos de la colección es la rareza que acecha a los personajes. En Ulises Jr., el autor la incrusta desde el inicio al mostrarnos a una madre que todos los días cose las mismas cortinas una y otra vez. Para ella, la luz que se filtra a través de ellas representa la felicidad que rodea a su familia. Una brillantez que cada noche se ve eclipsada por la violencia. El ruido que produce la máquina de coser se convierte en una barrera sonora mediante la cual la madre intenta proteger al pequeño de la oscuridad que surge desde las entrañas de su hogar.
Por si fuera poco, su madre le dice que cumplir diez años significa volverse un hombre y, aunque el pequeño todavía no alcanza la caja de cereales en la cima del refrigerador, cada vez presta más atención a los acontecimientos de su hogar. Deja de refugiarse en las aventuras espaciales de los Robinson y comienza a reconocer aquello que antes intentaba ignorar. Los insultos y los objetos rotos dejan de ser simples ruidos del entorno para convertirse en signos de una violencia de la que ya no puede escapar.
El nombre de Ulises parece hacer referencia a Ulises de James Joyce, por la importancia que le concede a la percepción y a los pequeños acontecimientos cotidianos, que van adquiriendo un significado mayor a medida que avanza el relato. Ulises Jr. concentra esa experiencia de la percepción de un niño que recorre, dentro de su propio hogar, un territorio emocional cada vez más complejo.
El final es precioso porque concentra una tensión entre fantasía y realismo, en especial cuando la madre le dice: “Ya es hora de dormir, mi cielo, los Robinson nunca volverán a la Tierra...”. Después de esto, la madre encierra al niño en su habitación y continúa cosiendo las cortinas en la máquina. Es entonces cuando el pequeño compara ese ruido con el de las turbinas de un cohete espacial; no obstante, esta vez lo hace desde una perspectiva cruda y desencantada, en la cual piensa que, si tuviera oportunidad, él tampoco regresaría a la Tierra.
La extrañeza no es explícita, sino que se construye mediante sonidos, objetos, gestos y asociaciones imaginativas. De este modo, Ulises Jr. presenta la infancia como un territorio donde la imaginación puede convertirse en refugio, mecanismo de supervivencia y una forma de comprender lo que ocurre a nuestro alrededor.
Ulises Jr. no es solo un relato sobre la violencia familiar, es un relato que nos habla de la manera en la que un niño observa aquello que los adultos pretenden ocultar. La ternura convive con el miedo en una casa que se resquebraja con el ruido de la violencia. Pero lo más importante es que este texto nos muestra que, para un niño, escapar de la realidad no siempre significa dejar de verla, sino encontrar una manera de soportarla. Y cuando Ulises decide que tampoco quiere volver a la Tierra, entendemos que su viaje apenas comienza. 🂓




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