Una yera de Anthrax

Tenía un buen rato que no me iba a meditar al tianguis. En específico, al tianguis "del Rocío", el cual se pone los lunes y los viernes en San Cristóbal Ecatepec y al que visitaba mucho en mi niñez y adolescencia (y que Ander inmortalizó en la historia de nuestra literatura en uno de sus relatos de taller). En él me hice de mi mayor conocimiento musical gracias al material que vendían sus puestos de discos que ahora ya no existen. Debo decir que justo antes de entrar me reventé unos tacos de tripa; mal momento para que pasara una morrita (que ya no está tan morrita) que me gusta enfundada en su atuendo dark. Nomás la vi irse y me dije qué bueno porque además hice talacha y no me he bañado. Al terminar de llenarme la panza como para de ahí a dos días, entonces sí decidí encaminarme a aquellos pasillos que me recibieron como si nunca hubiera dejado de ir. Me sorprendió ver a varios de los locatarios de siempre, en particular aquel que vendía videojuegos, ahora vendiendo cualquier otra cosa y ya más canoso. Para bajar la tripa adquirí una bolsa de tepache por 15 varos. Delicioso y frío manjar que justo en ese puesto aprendí a amar. Y di el rol. Fue que me encontré con el Rayas, quien aún vende playeras de rock y metal. También las vende en el Chopo. Fue que vi aquella del Among The Living. Entonces caí en cuenta de que nunca he tenido, o había tenido, una playera de Anthrax, en quienes he estado pensando recientemente. Por tres razones:
Porque están a punto de sacar su nuevo disco (Cursum Perficio, latín que significa viaje completado, o algo así; no baiga a ser su último álbum). Lo que ha salido de adelanto hasta hoy suena retebien. Y porque al parecer vienen con Iron Maiden a México (acá son dos razones en una). Ya los vi, pero no recuerdo dónde (aiuda 🫠).
Porque en un viaje reciente con mi colega de Evil Twins fuimos oyendo en la carretera precisamente el Among The Living. Fue el disco que él gozó en su juventud. Le subimos a tope y movimos nuestras escasas o canosas matas, respectivamente.
Porque tiene un ratito que he querido comentar su anterior trabajo: For All Kings. Comentarlo en el sentido menos estricto, ciertamente. En el menos mamerto posible (porque además ni elementos tengo como para hacerlo así). Tremendo discazo. No estoy seguro de cómo o por qué, pero lo volví a escuchar hace no mucho (lo hice en su momento, cuando salió, ¡hace diez años!, y la neta no me supo a nada). Me sorprendió cabrón. Sabía que su portada la había dibujado Alex Ross, pero fue gracias a que le di otra oída, a razón de vete tú a saber, insisto, que me enganché con su sonido. Fue en particular por el video de Blood Eagle Wings (t.ly/bDrfq; cuyo fotograma tomé para este texto), que me partió todo el orto (aunque varias de sus canciones me encantan: la homónima al disco, Breathing Lightning, You Gotta Believe, Evil Twin, Monster At The End...). Como dice uno de los comentarios del video en YouTube: es lo más metal que he visto y escuchado en mucho tiempo. Por ahí yo puse que es lo mejor que el llamado Big Four ha entregado en este nuevo siglo que vivimos. Un sonido limpio, potente, melódico, demoledor; de una arquitectura creativa sólida y madura en las composiciones. Mamado el pedo, pues. Palabrería que no me alcanza para decir lo que la música dice por sí misma. Lo mismo pasa con el video. Una pequeña pieza cinematográfica/narrativa (dirigida por Jack Bennett), sangrienta y agreste, cuyo giro final me hizo ponerme de pie y aplaudir. Sin duda lo más metal que había visto en mucho tiempo.
Y así mero me sentí en el tianguis al mercar esa yera de Anthrax, mi primera, como cuando no tenía la mayoría de edad y hacía exactamente esa misma operación en un puesto que se ponía justo ahí, el del Jergas (que espero esté muy bien). Cuando el metal comenzaba a forjar mi vida. Definitivamente eso se queda transitando en la sangre con fuerza. Por suerte, hace rato, llevaba mis audífonos colgando del pescuezo, así que sintonicé el Among, cuya batería —gracias Charlie Benante— es particularmente veloz y afilada. Me fui así, sacudiendo levemente el cráneo y culminando mi tepache, pensando en que mañana estrenaré yera en el ensayo del tío Asedio, el cual se dará en víspera del tokín en #Puebla con un pilar metalero: Pentagram. 🂓
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[Foto: Gonzalo Pérez]




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