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El odio también juega

  • Federico Bonasso
  • hace 20 horas
  • 2 min de lectura

La ultraderecha está gobernada por el odio. En el odio encuentra a sus reclutas. La derecha radical es el espacio donde el odio se hace política. ¿Vamos a contestar esa cultura infame odiando también nosotros? ¿Generalizando? ¿Usando frases tipo “Los argentinos son una mierda sionista y se merecen a Milei”? Personajes como Feinmann o Salinas Pliego buscan incentivar y usar el odio, entre clases y entre pueblos. Es una estrategia. No debemos caer en esa trampa. Hay millones de argentinas y argentinos que no votaron a Milei, que lo resisten poniendo el cuerpo. Y tantos más que agradeceremos siempre el refugio que este país nos dio, siendo niños incluso, como fue mi caso. Y que honraremos esa generosidad de la manera más auténtica posible, haciéndonos mexicanos y luchando por un México más justo. Sospecha siempre del estigma, contra pueblos y contra individuos. Es una trampa de la derecha.

México y su gobierno representan uno de los últimos bastiones de izquierda en el continente. Estos ataques no son casuales; buscan aislar a México y agredirlo. Pero debemos identificar bien al enemigo. El enemigo no es el pueblo argentino o el ecuatoriano, tampoco el estadounidense. El enemigo es este gobierno de Estados Unidos, conducido por una banda de forajidos, que ha encontrado (como siempre en la Historia) a sus aliados en nuestras élites y grupos de poder y privilegio. Y que tiene a sus cobardes mediáticos, como Feinmann o Alatorre (ese también detestaba a los mexicanos cuando nos dijo que no le hiciéramos caso a la autoridad de Salud durante la pandemia). Lo que buscan (y el Mundial representa una oportunidad magnífica porque exacerba un nacionalismo mal entendido) es dividir a nuestros países, mientras esas élites se unen y coordinan. La FIFA es una porquería corrupta, desde hace muchas décadas. También perjudicó a Argentina muchas veces, en el Mundial del 90 y del 94, donde se cobró venganza con Maradona, que era un rebelde y jamás hubiera ido a la Casa Blanca a legitimar a Trump.

Cada quien que apoye a la selección que quiera en lo que queda de un Mundial que nunca debió jugarse. Pero la clave no está allí, ni en el VAR, ni en la esperanza de jugadores o hinchadas. Nos espera una tarea mucho más ardua ante el avance del fascismo. Una tarea que exige, primero, identificar propiamente al enemigo. No entrar en su juego. Y llamar a la unión de todos los individuos (sin importar dónde hayan nacido) que nos oponemos a este modelo infame de mundo supremacista. El odio y la xenofobia son funcionales al supremacismo, queridas amigas y amigos. A nosotros nos corresponden el amor, la solidaridad y la grandeza de espíritu.

Mi abrazo más grande para todas y todos. ⚅

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Foto: Eric Miralrío

 
 
 

1 comentario


María Elena Hernández Cabrera
hace 28 minutos

Muy buena charla con el taxista, se nota que es feliz con su trabajo porque le gusta lo que hace. Y tú hermano... también te gusta lonque haces y eres feliz escribiendo y compartiendo lo que haces. Te quiero!

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