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  • Jesús Bartolo

Jacinto Valtierra en el banquillo


Lo busqué como busca un desahuciado la cura a su enfermedad. Debajo de la piedras de mi sueño, ahí donde el olvido tiene una pesadilla y el infierno las orillas congeladas. Lo encontré hamaqueándose entre dos palmeras en esa hora de la tarde cuando los mangos criollos saben mejor que cualquier otro mango.

Jacinto Valtierra es su nombre. De profesión heterónimo. Lenguaraz charlista, así lo definieron sus vecinos. Pelo retorcido como las metáforas de sus poemas. Ojos adiestrados para mirar como prosista; polemista, no, buscabullas tal vez, chucha culos lo definiría mejor.

Hace tiempo lo buscaba para partirle su madre, pero ahora lo que me trae aquí es para hacerle algunas preguntas, no entrevistarlo, una charla como de viejos amigos costeños, franca sin tapujos, que diga lo que quiera, que escupa para arriba, no me interesa, sólo voy a escucharlo y como dije, hacerle unas preguntas.

Jesús Bartolo: señor Valtierra, digo Jacinto Valtierra ¿cómo se define, como poeta, escritor, provocador, consumado esgrimista?

Se me queda mirando como diciendo y este pendejo de donde salió.

Jacinto Valtierra: mira mijo, soy un palabrero, los poetas no existen, verseros al por mayor son los que andan por ahí con sus libros bajo el brazo, ganando premios, llenando las páginas de los periódicos, la lista de las editoriales, yo disfruto rascarme el ombligo bajo este sol costeño y escuchar a idiotas como tú hacer preguntas pendejas y con respuestas predecibles que me hará parecer un ardido o un cabrón que busca pelear, aunque boxear es mi deporte favorito, los raund de sombra me hacen un hombre feliz.

J. B. ¿Desde su aliento, la poesía, no habiendo poetas en la actualidad pero si muchos farsantes, en donde podemos encontrarla? ¿Tiene alguna definición de la misma?

J. V. Voy a contestarte por cortesía, pero te vuelvo a repetir, no tienes alguna pregunta inteligente, que le aporte algo a quien vaya a leer esta cosa. La poesía es un animal extinto, los poetas, oscuras sombras que ya no publican nada. Ve ese barandal que se está oxidando, esa es la poesía, la belleza de la destrucción. Mira esa palmera que se está adelgazando en su cogollo, es la metáfora de lo que se acerca a su final pero aún tiene aliento para mecerse en la altura, esa es la poesía. Y así te podría dar mil ejemplo de esos pequeños milagros que nadie mira, y no te estoy diciendo que la poesía es un milagro, pero en estos tiempos sí, un eslabón perdido. Me retracto, la poesía es un grano en el culo que nadie quiere extirpar.

J. B. ¿Sirven para algo los poetas y la poesía?

J.V. Rememoremos, si los poetas no existen y la poesía es un animal extinto que nos queda, poemas, nombres en muchas solapas de libros, un mundo de versos que se pudrirán en su propio aliento, si esa fetidez persiste, quizá se salve algo o esa persistencia en el tiempo sea la poesía. Y no me estoy contradiciendo.

J. B. ¿Por qué se define como un heterónimo, es usted un pálido reflejo de Pessoa?

J. V. Vaya, vaya, después de todo si tiene una pregunta, pero, no me da la gana contestarla, ante el pálido reflejo de mi sombra, mejor voy a comerme otro mango, hablar de la poesía da hambre. De ese hoyo sin fondo que a veces tiene mil definiciones y otras sólo se queda callada, como usted ahora, porque lo he descubierto, escritor que se disfraza de mí para preguntar lo que ya sabe. Así que dé la media vuelta y váyase por donde vino, ahórreme las palabras.

Fue todo lo que dijo, comenzó a comerse su mango y a impulsarse con el pie desnudo, disfrutando la poesía del polvo en su piel canela y correosa de la gente costeña. Debo confesar que me fui con las ganas de partirle su madre, de meterle el piche mango que se comía por las orejas. ⚅

[Foto: Carlos Ortiz]

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