Resistir contra toda lógica
- Paul Medrano
- hace 2 días
- 2 Min. de lectura

El tumulto del corazón
sigue haciendo preguntas.
Elizabeth Bishop
En 2020, el poeta Ulber Sánchez me contó que iba a echar a andar una editorial de poesía. Me pareció una locura. No se lo dije, pero lo pensé, porque vivimos en Guerrero, porque casi nadie lee poesía y, sobre todo, porque nos acechaba una amenaza que cambió la vida de todo el planeta: el Covid-19.
En aquella ocasión, me explicó que el plan para su proyecto era simple: resistir. Y vaya que lo ha hecho. Resistió con entereza la pandemia, se posicionó, publicó 20 libros e insiste, orgulloso, en difundir poesía en un estado (y en una época) en que casi nadie quiere hacerlo.
Seis años después, Ícaro Ediciones, la criatura de Ulber Sánchez, se ha convertido en un faro. A pesar de los obstáculos propios de una entidad como Guerrero —la violencia, el abandono, la injusticia, los caciques—, Ícaro batió sus alas. Y contra quienes vaticinaron que no pasaría de dos o tres libros, hoy exhibe un catálogo extenso y digno: obras propias, colecciones, coediciones, servicios editoriales.
La editorial se sostiene gracias a la persistencia, a la necedad de quien se niega a rendirse, pero sobre todo por la pasión ardiente de hacer libros. Recuerdo a Ulber imprimiendo poemas en su impresora para luego obsequiarlos a escritores y amigos. Lo recuerdo también reuniendo la obra poética de una veintena de voces guerrerenses en una colección de plaquettes de La Tarántula Dormida. No son las ediciones más bellas, es cierto, pero son de las que guardo con más cariño en mi librero. Porque nacieron de la necesidad genuina de divulgar un oficio incomprendido: el de poeta.
Es un misterio cómo, en Guerrero, un estado marcado por tantas carencias, tantas injusticias, tanta violencia, la poesía haya emergido y se mantenga con una especie de resistencia artística. Un acto de rebeldía silenciosa ante el caos. La poesía como refugio, como arma, como escape.
Celebro que Ícaro Ediciones cumpla seis años de trabajo ininterrumpido. Seis años de resistir contra toda lógica. Seis años de ser la primera editorial exclusiva de poesía en el estado. Seis años de ser una iniciativa con todas las de la ley.
Ulber eligió el nombre Ícaro por el trasfondo de desobediencia que posee este personaje mitológico. Desobediencia porque la lógica dice que aquí, en Guerrero, es imposible concretar una editorial. Pero su espíritu icariano es el que lo animó a desoír esos consejos y seguir sus impulsos. Volar hacia el sol, aunque el riesgo sea caer. Porque, a veces, caer es la única forma de demostrar que se intentó volar.
Seis años después, sin reservas, por fin puedo decirle a Ulber: Ícaro Ediciones es una locura. Pero una locura que ha demostrado que incluso en medio del caos, la poesía no solo es posible, sino que además es pertinente. Porque, al final, ¿no es eso precisamente lo que hace un poeta? Volar contra el viento.
Resistir. Ese ha sido —y será— el único plan.
Dijeran los versos de Ryan Bingham:
Y desde el fondo,
el poeta escribe sus canciones con sangre. ⚅
___________
[Foto: Vanessa Hernández]




Comentarios