El arte es la forma en que el espíritu absoluto vuelve en sí. Cada una de las cosas que rodea al creador se hace imagen y signo del absoluto propio, pero esto en su diversidad material, es decir, en la concreción de belleza; el reflejo sensible de la idea. En el marco teórico hegeliano, el espíritu alude a una fuerza, energía activa que se exterioriza: desgarramiento del ser que se objetiva en el pensamiento, en la manifestación cultural; realización sensocorpórea.
Un misterio prevalece en la vida musical de Franz Schubert: ¿por qué dejó inconclusa su Sinfonía número 8, obra compuesta en 1822, la cual consta exclusivamente de dos movimientos, allegro moderato y andante con moto. Se especula que, aquejado por la sífilis, Schubert no pudo completarla. Sin embargo, tiempo después compuso la número 9, conocida como Sinfonía Grande, estructurada con cuatro movimientos. Por lo tanto, aquella conjetura queda sin sustento.
Para Nicolaus von Kaues, padre de la filosofía alemana y de la Modernidad, seguramente estudiado por Hegel, la mente humana es una medida finita (mensurata mensura), a diferencia de la divina, que es suma, precisión absoluta, mensura mensurans. No obstante, el hombre [mente humana] como imago Dei pretende alcanzar la medida de sí mismo en la mente eterna [Dios]: “Por ello el arte es más creador que imitador, y en esto es más semejante al arte infinito”. Mens est viva substantia.
De manera hipotética, podría aducirse que Schubert atendió las aseveraciones de Von Kaus respecto a que el arte infinito es principio de todo… en tanto, sin final. No hay punto culminante concreto en la sinfonía mencionada (quizá la Magnus opus del compositor vienés) porque no es necesario en el sentido estricto de la creación como rapsodia de las notas del inmensurable flujo del universo, cuyo pentagrama se halla en la mente de los artistas nocionales. El absoluto primigenio [Dios] crea; el hombre se apropia lo creado y lo transforma de manera libre, en este caso en música, por la autoridad concedida a nuestro espíritu como imagen de la onticidad infinita.
En febrero de 2019, la empresa china de tecnología y comunicaciones Huawei utilizó Inteligencia Artificial para completar la obra inconclusa de Schubert, como parte de su campaña promocional del Mate 20 Pro, el smartphone de última generación de aquel año. La transnacional refirió que implementó una red neuronal robótica para diseñar un modelo de aprendizaje que instalaron en el celular, con la información de los dos únicos movimientos de la sinfonía; de esta manera, el algoritmo “compuso” la melodía del tercer y cuarto tempo.
Para Leonardo Coral García, compositor y catedrático de la UNAM: “El acto de la creación musical implica una parte intelectual, de raciocinio, de conocimiento instrumental, pero también una que atañe al espíritu de las cosas, lo cual va más allá de lo que una computadora puede establecer mediante un algoritmo”. La solución final a la obra inconclusa de Schubert, por tanto, accede a la circunscripción de lo heurístico, y en lo que respecta a la Inteligencia Artificial, a uno de sus dominios, el cognitivo, cuya pretensión controvertida es comprender el mecanismo del cerebro humano, es decir, los funcionamientos de razonar, oír, hablar, incluso el de la emotividad.
El espíritu hegeliano es verdad inmediata, la vida ética de un pueblo, del individuo, que es un mundo; y su cometido ulterior es alcanzar el saber de sí mismo. Schubert se reconoce en su Sinfonía número 8 como ente inconcluso y, por ende, sin confines. Para Hegel, el sujeto no está distanciado de la totalidad infinita. En esta obra inconclusa por arbitrio privativo, Schubert, per se, como entidad hegeliana, es el propio movimiento [musical] de la infinitud.⚅
[Foto: Gonzalo Pérez]
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