top of page

Se apaga la verborrea

  • Refugio Pereida
  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura

De noche, en la radio se escuchaban las voces profundas de Lorena Romero Moreno y Cecilia Juárez en el programa Verborrea, hasta que las autoridades de Radio Mexiquense o Mexiquense Radio le pusieron fin sin dar alguna explicación.

Este espacio radiofónico, que fortalecía el cumplimiento de los principios rectores de Radio Mexiquense o Mexiquense Radio, dejó de ser transmitido el 13 de febrero, Día Mundial de la Radio —paradójicamente.

Yo apagaba la luz para verlas. En la penumbra llegaban las voces de dos panteras, de dos nahualas, de dos mujeres, de las 21:00 a 23:00 horas, de lunes a viernes.

Gracias a estas artistas de la radio, escritoras feministas y solidarias, poetas, conocí la música más diversa y volví a escuchar la que mi espíritu fue recogiendo a lo largo de mi vida. A través de la plataforma digital de la emisora, Dolly Parton cantaba para mí. Les juro que me sentía identificada:

“Trabajando de nueve a cinco, qué manera de ganarse la vida. Apenas se consigue sobrevivir, es todo tomar y nada dar. Solo usan tu mente y nunca obtienes el crédito. Es suficiente para volverte loco si lo permites. De nueve a cinco, sí, te tienen donde quieren. Hay una vida mejor y piensas en ello, ¿no?”

Podía encontrar diversión, conexión, cultura comunitaria, lucha contra la violencia, mundos alternos en sus secciones: “Patada de poesía”, “Chatarrita musical”, “Adivinanza sonora”, “Verdad o paparrucha”.

La interacción, imprescindible y genial, era un regocijo durante los inolvidables “Jueves de vodevil”, con diversos invitados e invitadas, quienes compartían sus gustos musicales, hablaban de su proceso creativo, de sus experiencias de vida; que a menudo lograban tender un vínculo de cercanía al otro lado de la cabina.

Algo similar sucedía en los “Viernes de programación colaborativa” por parte de la audiencia. Al encontrarme con las voces de otros escuchantes, de Lorena Romero y Cecilia Juárez, me ponía a aullar cuando era el turno de “Lunático, mensual dedicado a la luna”. (Ay, Max Rojas: “Ahora me vuelvo y me despido y me regreso. / Voy a buscar la sombra entre la sombra, / porque mordí sin tiempo un corazón de niebla, / y lo bronco, / verdaderamente animal que me sostiene / está dolido.”)

Ante una sociedad masificada por la superficialidad, donde se refuerzan los estereotipos de hipersexualización normalizados y la propagación de la apología del delito, y donde el rating es el dios rector, Radio Mexiquense, como radio pública, con Verborrea era una opción para el radioescucha inconforme, crítico e insaciable.

Al suspender la transmisión de Verborrea, el Sistema de Radio y Televisión Mexiquense pareciera que dejó de atender sus “Reglas para la Expresión de Diversidades Ideológicas, Étnicas y Culturales”, proclama de su Consejo Ciudadano, que establecen la obligación de generar:

“…contenidos que promuevan la integración nacional; la formación educativa, cultural y cívica; la igualdad entre mujeres y hombres; la difusión de información imparcial, objetiva, oportuna y veraz del acontecer nacional e internacional; la independencia editorial y dar espacio a las obras de producción independiente; así como a la expresión de la diversidad y pluralidad de ideas y opiniones que fortalezcan la vida democrática de la sociedad”.

Y que además, en su XXV aniversario, publicó como “Dato curioso” que: “Mexiquense Radio registra en su historia la producción y transmisión de programas memorables que han contado con el trabajo literario, las voces, el talento y la creatividad de destacadas figuras de la vida cultural de la entidad y del país”.

¿Por qué las autoridades, con su mano implacable, hacen a un lado las necesidades de la audiencia ávida de contenido inteligente, aventurero, preocupado por la existencia humana? ¿Por qué se pierden la oportunidad de brindar arte sonoro?

El programa Verborrea, que anunciaba —en las plataformas digitales— tener entre sus objetivos el hablar de todo un poco y pensar de todo un mucho, también incluía las opiniones, ideas y temas de actualidad, a través de una conversación relajada, sin poses y con un “público misericordioso”, que sabe escuchar, opinar y reírse en el camino.

Se había consolidado como un oasis para quienes disfrutan platicar, cuestionar y dejar que la charla fluya, ideal para acompañar la noche con buen ambiente y palabras sin filtro (pero con sentido). Y sí, era mi consentido desde Ozumbilla, en el municipio de Tecámac, donde estamos ávidos del intercambio de ideas, reflexiones y arte.

Ante el anuncio de su salida del aire, el día 11 de febrero, la ilustradora Irma Bastida Herrera (mejor conocida como Ibasther Miau Miua), premiada por la Organización Internacional del Libro Juvenil (IBBY, International Board on Books for Young People) con la Manzana de Oro por su trabajo en la obra La lectura. Elogio del libro y alabanza del placer de leer, del escritor Juan Domingo Argüelles, publicó en su perfil de Facebook:

“El día de la radio marcará el fin a la #verborrea. Algo triste y emblemático. No sólo se cierra un programa, se cierra un espacio público porque la #verborrea albergaba, más bien, estaba construido por las voces de los oyentes.”

Otra asidua radioescucha, la editora Blanca Leonor Ocampo Bobadilla, manifestó su descontento:

“Es una pena que las frecuencias mexiquenses sigan siendo presa de caprichos y corrupción de funcionarios con intereses partidistas lejos de los ideales de las radios públicas; porque corrupción es también aceptar un trabajo sin la disposición, ni el profesionalismo, ni la capacidad, ni el interés para cumplirlo, y porque quienes pagamos los platos rotos siempre somos las audiencias, la población.”

Por su parte, Juan Antonio Vázquez mostró su solidaridad con la audiencia de Verborrea:

“Finalizo de momento con una idea de José Luis Guzmán, locutor en RADIO.

«¡Arriba, corazones»!

Yo feliz por qué ha sucedido y estaremos ahora al pendiente. Repito, yo les doy el beneficio de la duda a las autoridades de Radio Mexiquense.

Quiero escuchar qué sucede por completo”.

Y esto que se escuche. Que lo escuche la Defensora de Audiencia, Diana Constable Thompson, profesional de la comunicación, quien considera, entre su semblanza, que su visión se fundamenta en una sólida formación académica y una vasta experiencia en la gestión y dirección de instituciones clave del sector público y cultural.

Mientras, cada noche a las nueve de la noche cierro los ojos y escucho, escucho que algo me falta. ⚅

___________

[Foto: Gonzalo Pérez]

 
 
 

Comentarios


bottom of page