A 30 años de Crash
- Omar Kuri Vidal
- hace 2 días
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En 1996, David Cronenberg, uno de los grandes maestros del horror corporal, estrenaba “Crash” en las salas de cine de todo el mundo, aunque en Estados Unidos tardó un año por temas de censura y distribución. Basada en la novela de J. G. Ballard, esta película provocaría rubor excesivo no solo en las mentes más conservadoras, sino en aquellos que pensaban ver en la pantalla otra historia de sexo desenfrenado, seducción y cosificación de mujeres y hombres.
Con música de fondo del mítico Howard Shore, cada segundo que transcurre, el concepto de la Nueva Carne daría un giro que marcaría la segunda mitad de la década de los noventa. Era también, sin muchas variaciones, el fin del hard y soft porn tradicional, que se develaría por el comienzo de un cine más gore cuando se trata de hablar de deseo, filias y enfermedades mentales, comportamientos torcidos, extraños, por no decir que prohibidos.
La fotografía de Peter Suschitzky para esta película se desplaza con imágenes en las que zoom in y zoom out se vuelven verdaderas simulaciones hiperrealistas de cine erótico. Había llegado la era de las historias hipersexualizadas con un toque de ontología de la corporalidad y la velocidad, las máquinas de arrancones y el sexo fundiéndose en un mismo discurso para trascender: la muerte como el gran orgasmo y de la que el voyerismo es partícipe.
A “Crash” la han querido etiquetar de thriller erótico, pero lo que vemos en pantalla no es un drama de sexo, pasión y misterio, sino cuerpos despedazándose para encontrar vínculo, alivio y paz. Estelarizada por James Spader, Holly Hunter, Elias Koteas, Deborah Kara Unger y la actriz de “culto” Rosanna Arquette, el rol de la femme fatale adquiere giros inesperados que solo en las pesadillas lyncheanas podrían ser posibles.
En “Crash”, las psicopatías y las parafilias son la salvación propia y de los otros. La película nunca huye de su argumento principal: entre un colectivo de fanáticos por las carreras de autos clandestinas, hay quienes padecen sinforofilia (deseo y excitación sexual inmoderada al estrellarse con un auto).
Si bien la película no escapa de escenas de infidelidad, sexo casi explícito, el relato enmarca la preocupación o tesis central del director David Cronenberg: la relación caótica entre el cuerpo y la mente; así, se van entretejiendo momentos en los que las relaciones sexuales solo son un tránsito o una transición para experimentar pérdida, rupturas o fracturas de partes del cuerpo y alcanzar un estado de automatización o emociones desde la violencia de lo cyborg.
A la fecha, es una de las cintas más abucheadas en el Festival de Cine de Cannes, pues las “buenas conciencias” de aquella época no podían soportar ver imágenes de sexo sin besos y palabras de amor. El filme tuvo tanta controversia y éxito que obtendría el Premio Especial del Jurado. Luego se diría que Francis Ford Coppola (uno de los verdaderos “Padrinos” de la cinematografía) se opondría a que el cine fuera ocupado para contar este tipo de historias.
Pocas veces en el cine contemporáneo se ha visto cómo el cuerpo es un fetiche para demostrar de qué estamos hechos de verdad cuando la adrenalina y el deseo se conjuntan para pervivir en la vorágine. En “Crash”, el miedo no existe porque este pulsa ya en la carne. Por cierto, que Martin Scorsese la celebrara como una de las mejores películas de su tiempo no es cualquier cosa. Yo la catalogaría como una de las más vastas narrativas audiovisuales del performance del cuerpo que se hayan filmado.
Si no te gustan las cicatrices, no la veas, y si ves al cuerpo como un templo sagrado, tampoco, pues, como sentenciara McLuhan, la tecnología es una extensión del cuerpo. ¿Para qué? Para lo que desees. Eso ocurre en “Crash”. Ah… Y para los que se desgarran las ropas diciendo que el libro es mejor que la película, el mismo escritor, Ballard, llegó a afirmar que la cinta había superado a su novela. “Crash” seguiría ganando fama y prestigio y los “mochos” alrededor del mundo, más prejuicios. Y ustedes, ¿ya la vieron? ⚅
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[Foto: Eric Miralrío]




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