Caraduras
- Paul Medrano
- 17 nov 2025
- 2 Min. de lectura

Hay que ser muy caradura para homenajear a Rubén Figueroa Figueroa. Hay que serlo doblemente para que, siendo funcionario de un gobierno de izquierda, se haga ese homenaje. Pero hay que ser tres veces caradura para organizarlo, ser funcionario de un gobierno de izquierda y, además, presumirlo con orgullo.
Para la época actual, hasta los priistas más acérrimos se callan las felicitaciones y prolegómenos a un personaje tan siniestro como Figueroa. Lo hacen porque muchos saben que los tiempos no están como para deificar a villanos políticos de la talla de este señor.
Y no es para menos: Figueroa Figueroa representa uno de los lados más oscuros del priismo: caciquil, retrógrado, machista, elitista y, además, genocida. No hay nada que celebrarle. Ni hoy ni mañana. Ni a él ni a su hijo, quien encabezó un gobierno con la misma encachadura.
Y, a pesar de eso, el 9 de noviembre el gobierno estatal y municipal de Huitzuco (morenistas ambos) cometieron el desatino de organizar un homenaje al personaje en cuestión, a donde asistió, garbosa, la directora de Actividades Cívicas de la Secretaría de Cultura, en representación de la gobernadora Evelyn Salgado. Luego lo presumieron en boletines de prensa que después intentaron borrar de sus cuentas oficiales. Pero la ofensa ya estaba hecha.
No es la primera vez que la mandataria ha coqueteado con el clan Figueroa: en febrero de 2023 presumió una foto con Rubén Figueroa Alcocer, Manuel Añorve y Héctor Vicario. En su momento, la imagen dio mucho que pensar; sus defensores aludieron apertura política. Hoy sabemos que no es así. Los intereses políticos de Figueroa, una de las familias más ricas de Guerrero, llegan hasta el Palacio de Gobierno en Chilpancingo y, podemos suponer, más arriba.
Ante la ola de críticas, la titular de Cultura alegó que la fecha de marras estaba en la Ley 761 sobre Símbolos de Identidad y Permanencia. Ignora, de manera supina, la diferencia entre lo legal y lo legítimo, algo que cualquier funcionario medianamente serio tendría que saber. Y si no lo sabe, alguien se lo debería decir.
El problema es que parece que tenemos funcionarios públicos que no son ni medianamente serios.
Una de las consecuencias de que Morena haya abierto las puertas a su movimiento, y por ende, a sus gobiernos, es que llega de poco un todo: rufianes de poca monta, prófugos de la ley, comecuandohay, lambiscones, nuevos caciques, vendeculos, compraculos, tontos con y sin suerte, arribistas, capataces sin chicota, ovejas descarriadas, ovejas encarriladas, ovejas negras, cargadores de portafolios, profesionales del dos de bastos, radicales de ocasión, apantallapendejos, mafiosos de cualquier talla, sabelotodos de oquis, huérfanos políticos, metiches de temporada, vendehumos, comprahumos, dirigentes sin gente, soñadores de sueños guajiros o pillos de siete suelas. Gente como la secretaria de Cultura, como Evelyn Salgado Pineda y como el mismo Félix Salgado Macedonio. Gente sin memoria histórica, sin conciencia social, sin vergüenza (propia o ajena), sin gloria. Caraduras, pues. ⚅
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[Foto: Carlos Ortiz]







Me pareció bastante acertado, considero que fue muy puntual en cada uno de sus planteamientos.