El Desapego de Carlos F. Ortiz
- Flor Venalonso Neri
- hace 1 día
- 3 min de lectura

Según internet, el desapego es la capacidad de soltar, desvincularse y no depender emocionalmente de personas, objetos o situaciones, permitiendo vivir con mayor libertad, calma y sin la necesidad de controlar los resultados. No implica indiferencia o frialdad, sino entender y aceptar que no necesitamos aferrarnos para ser felices, reduciendo el sufrimiento.
En este libro compuesto a tres tiempos, mejor dicho, escrito como tres momentos de la misma historia, se forma un conjunto de poemas que van desde la partida, el viaje y la llegada.
Carlos (quien de ahora en adelante será Charlie) nos lleva a transitar por los momentos que forman parte de emprender el viaje en búsqueda de algo que aún no sabemos cómo o hacia dónde nos dirigirá. La incertidumbre, porque todo viaje es a la vez expectativa, ilusión, a veces huida y siempre un redescubrir el mundo.
En Desapego I, encontramos la voz del preámbulo a la partida. El poeta nos habla de la “Infame intención del retorno”, porque cuando imaginamos la partida casi siempre vemos el retorno no como una posibilidad, sino como algo más profundo. Por eso, Charlie nos muestra cómo las imágenes históricas, las grandes leyendas, sucumben a las expectativas: “el Démeter, el Titanic, fábulas de lo inesperado”. Nos habla desde un lenguaje que pareciera conocido por todos y que, sin embargo, muestra la profundidad del pensamiento del poeta, en donde se danza con el lenguaje como “con la cuerda invisible de un acróbata suicida”.
Decidimos la partida porque el viaje no sólo parece buena idea, sino porque muchas veces hay una “herida que no detiene su marcha”. Desapego I es —en palabras de Charlie— “signo de la intención del viaje/ en la íntima duda de perderse/ de alejarse de su centro/ de los márgenes del cuerpo”, para poner “en marcha/ los acontecimientos del olvido” como “maneras de recorrer la distancia”. Y con esta iniciación al viaje descubrimos que la poesía es puente que se tiende entre el lenguaje y la realidad de lo observado por el poeta.
En Fragmentos del viaje, asistimos a una serie de poemas que recuerdan a los Aforismos de Antonio Porchia, a las sentencias milenarias o a los haikus orientales cargados de sabiduría, verdad y sutileza que parecen eternos de tan sinceros, de tan profundos y que en su sencillez llevan toda la carga reflexiva que se logra solamente cuando se ha alcanzado madurez no sólo en edad sino en sabiduría, en contemplación de los detalles. Por ejemplo, “El viajero nunca vuelve a casa”, “Viajar es salir para no dejar nunca nuestro territorio”. Ese observar los detalles de las cosas, observar el mundo durante el viaje, requiere no sólo de la simple observación, sino de la reflexión, de la paciencia, de las ganas de querer abarcarlo todo a conciencia. La voz de Charlie tiene la fuerza de la revelación, la sencillez de haber observado el mundo y pasarlo por el lente del microscopio para revelar los detalles de luces y sombras, el filtro fotográfico que revela que las imperfecciones hacen la belleza completa. Con voz sencilla nos dice: “Yo ofrezco la distancia. / La extraña sensación del repatriado, / que olvida su calle para volver/ siempre marchito / a su encuentro/ en el mundo minúsculo/ de su historia”.
En Desapego II transitamos poemas que nos cuentan cómo es llegar al destino, destino que pudo ser sólo idealización, que puede ser inventado o también el destino del que nunca partimos. El destino como posibilidad del amor, de la búsqueda y reencuentro consigo mismo. El poeta nos dice: “Llegar es una forma de encuentro/ mirarse en un espejo que se rompe/ apenas reconocernos en el otro/ el que se refleja en el fractal del espacio”. Porque la poesía es esto: caleidoscopio de nosotros mismos. Donde nos reconocemos “Nómadas y frágiles/ en las fronteras inventadas por el odio/ nos llaman migrantes/ sin casa, sin tierra/ sombras en el desierto/ con la sed de siglos/ de montañas sin nombres/ cadáveres olvidados en la arena”. La poesía de Charlie es “La silenciosa verdad del vacío”, “lo simple del mundo / tocando nuestro corazón”.
En este libro Charlie nos dice que “Antes viajar era una ilusión” y ahora “todo mundo guarda en el corazón un signo, una calcomanía, un bombón, piezas coleccionables” porque la vida se trata justo de esto: un viaje constante que se abre en todas las direcciones. Las posibilidades son infinitas cuando sabemos asombrarnos, descubrir puertas donde no las vemos. Yo me quedaré siempre con este verso que creo resume mucho de lo que para mí significa la poesía: “una danza suspendida en la estructura del lenguaje”. ⚅




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