Era ya fue

Desde ayer un montón de “lectores” se dan golpes de pecho por el cierre de Ediciones Era, una editorial de izquierda, de propuesta innovadora y de vanguardia. Y el cierre se da durante un supuesto gobierno de izquierda, por cierto. ¿Tendrá algo que ver esa campaña de hacer folletines de 5 pesos y supuestos regalos del FCE/EDUCAL con también autores de izquierda? Quizá no, tal vez se trata de un conjunto de cosas, entre ellas que los tiempos han cambiado y ya no se corresponden los tirajes, las librerías especializadas, los autores y los lectores de 1960 con los de 2026.
1960 es el año en que se fundó Ediciones Era, Vicente Rojo y compañía le dieron vida y cobijaron las primeras ediciones de autores como José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Gabo, José Revueltas, Carlos Fuentes, Carmen Boullosa, etcétera. ¿Acaso ya no hay autores de ese tamaño publicados por Era?
Los que chillan por la editorial hacen memoria de aquellos años maravillosos, de las ediciones de lujo, por ejemplo la de “Nueva Grandeza Mexicana”, de Salvador Novo, editada por quinta vez para esta casa editorial en 1967. Por mencionar sólo un ejemplar de esos guapetones. Ahora bien, falta aquí mencionar a esos libros de “verdadera izquierda”, como los de Adolfo Sánchez Vázquez, verbigracia, “Estética y marxismo”, en dos tomos, de 1970.
Conociendo a muchos de esos agentes lacrimógenos que se lamentan por la inevitable pérdida de Ediciones Era, porque los conozco, siento que parte de la muerte de esta empresa izquierdosa (izquierda deslavada al paso de los años) fue en parte culpa de estos mismos chamaques llorones, “tristeresantes”. Y es que su esnobismo los llevó a comprar cuanta cosa sacaban editoriales extranjeras, o de esas mal llamadas independientes, y con eso dejaban de comprar las novedades de Era, cada vez menos novedosas.
Y claro, Ediciones Era no se iba a sostener en un mercado tan cambiante y voluble como lo es el de las editoriales en el siglo XXI, tiempo de libros digitales, autopublicaciones, Amazon, orgullo ignorante, IA, etc., si no se adaptaba, y no se adaptó, moriría, y eso pasó. Era ya fue. Aquí se escucha el llanto en coro de los cientos, espero que sean cientos, de lectores de Era.
Ahora bien, en las librerías de usado, viejo, raro, o como a mí me gusta decirles, de leído, aún están los libros del catálogo de Era, allí siguen, y seguirán, y no veo a los que se lamentan por la desaparición de la editorial comprando sus títulos. Ya no digamos nuevos, sino de esos más económicos y empolvados. ¿Qué están esperando?
A lo mejor al rato me sorprendo con una fila interminable en las librerías, todas, de lectores ávidos de esos ejemplares de Ediciones Era, y quién sabe, a lo mejor resucita la editorial y, al final del camino amarillo, las lágrimas salvan a la izquierda de las publicaciones. ¡Chillones del mundo (México y uno que otro país por allí), uníos! 🂓
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[Foto: Eric Miralrío]




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