top of page


Gracias por esta Era de literatura mexicana
En julio se cumplieron diez años desde la primera vez que entré a la casa de Ediciones Era, allá en Mérida 4. Quizás para mis amigos en la capital esto no parezca un evento trascendente. Pero yo era entonces un ranchero que llegaba a la gran ciudad, cargado de sueños y algunos cuentos maltrechos. La Casa de Ediciones Era fue como un nicho para los que, como yo, añorábamos ser escuchados desde el desierto de los tártaros. En aquel entonces, acudí para tomar un taller con Eduar
Hiram Ruvalcaba
hace 14 horas3 min de lectura


Pausa de hidratación
Le puse pausa a mi vida. No, no me dormí seis meses ni estuve en un coma inducido. Le di una tregua a mi vida en redes sociales. Desde hace un par de años dejé de publicar diariamente y con estúpida frecuencia memes, fotos, textos, links, estados y lo que se use el día de hoy para postear en feis, ig, tuiter o x, el tic top no se los manejo ni le entiendo ni me interesa, sólo veo algunas cosas que de repente me mandan. La edad no ayuda. Dicen los especialistas que los de mi g
Alfonso Morcillo
hace 14 horas3 min de lectura


(In)sostenible
En realidad tengo pocos recuerdos de mi abuelo paterno. Él era un hombre que dedicaba la mayor parte de sus días a leer y escribir. Después de que dejé de ser niña, lo visité pocas veces. Fue un hombre que se dedicó a la economía, el pensamiento crítico, la medicina, a escribir. Como todos los hombres de mi lado paterno, su fuerte era la racionalidad. Lo recuerdo una de las pocas veces que lo visité, cuando yo me encontraba en la universidad. Su estudio hermoso, lleno de libr
Lydiette Carrión
hace 14 horas3 min de lectura


La rendición de Federico Vite, una forma de acercarse al vacío
Federico Vite transita del horror al terror, del miedo a la violencia palpable de una ciudad que hace mucho se la ha llevado el diablo, tema que ha sido parte del corpus de su obra literaria, en su caso, la ciudad y puerto de Acapulco. Esa otrora ciudad que era un lugar de descanso, afable, de pronto se precipitó al vacío, y Vite ha sido un espectador, pero también, como un aedo costeño, ha venido contando las historias que suceden en el puerto, esa violencia del crimen, de l
Carlos F. Ortiz
hace 6 días3 min de lectura


¿En serio no les parece brillante?
¿Jóvenes perdidos? Qué sé yo. Adultos insatisfechos, seguro. Soy de ir adonde me llaman a hablar. Hago un poco la de Borges: voy y hablo de eso, aunque generalmente lo doy vuelta. ¿Dificultades en los lazos amorosos? Sí, claro. Pero terminaremos hablando de femicidios, nuevas derechas y hombres que parecen no sostenerse en nada. Porque el hombre, vieron, tiene que estar erguido. El ras del piso parece insoportable: ¡gusano!, ¡lamebotas!, ¡arrodillado! Todo un diccionario de i
Carlos R. Trujillo
24 ago4 min de lectura


Recuerdo intocado
Se avecina, lo sé, un dolor que no se irá pronto. Un dolor que anidará en tu cuerpo y, luego, fortificado, soberbio, se ramificará en nosotros. Un dolor que no te salvará de nada, ni te redimirá de nada, ni te hará saldar ninguna deuda. Un dolor que nada más ataca a las criaturas humanas y que, por más que se haga, se torna insoportable, ingobernable. No hay dolor más lacerante que ése, y lo tendremos en casa por un tiempo; ya hemos comenzado a acondicionarle una habitación p
Juan Fernando Covarrubias
24 ago3 min de lectura


Era ya fue
Desde ayer un montón de “lectores” se dan golpes de pecho por el cierre de Ediciones Era, una editorial de izquierda, de propuesta innovadora y de vanguardia. Y el cierre se da durante un supuesto gobierno de izquierda, por cierto. ¿Tendrá algo que ver esa campaña de hacer folletines de 5 pesos y supuestos regalos del FCE/EDUCAL con también autores de izquierda? Quizá no, tal vez se trata de un conjunto de cosas, entre ellas que los tiempos han cambiado y ya no se corresponde
Caliche Caroma
24 ago2 min de lectura


Un río que canta para romper una piedra
En las trampas de la nostalgia, decía García Márquez, me llegan ciertas palabras que ya no escucho. Mi infancia son aquellas tormentas sin luz en una casita de adobe y tejas, de la masa cueite o payanque, apayanada. El changaite del café. El sabor tetelque de algunas frutas. Luciérnagas titilando al ritmo de un bosque bañado de lluvia. (Ahora titilar se considera un arcaísmo.) El petricor —esta es nueva— que permanece en la punta de la nariz. Cuando llegué a la ciudad, recuer
Ricardo del Carmen
17 ago2 min de lectura


Debrayes fragmentados
Nunca el amor de alguien salvó a nadie ni el amor del mundo salvó al mundo, pero sintiéndose amados algunos encontraron el camino a casa y otros supieron que debían seguir la difusa línea anaranjada que atraviesa el horizonte. Sé que las chicas más lindas de este mundo no van a dejar sus torres de marfil y amantes adinerados para revolcarse con los perros flacos y pulgosos que duermen en los andenes y bajo los puentes de las ciudades sin nombre, pero todo el desprecio que ell
Efraim Medina Reyes
17 ago2 min de lectura


Varios apuntes recientes
En mis tiempos, el examen de la UNAM se hacía en el Estadio Azteca; al entrar te daban una tabla para que la colocaras sobre tus piernas y recargaras el examen… Eso solía contar mi tío Sergio, el primer hermano de mi mamá que llegó a la vida universitaria. El primero, además, que no quiso ser militar ni comerciante. Y en un pueblo virreinal, esas decisiones hacen eco en la eternidad. A mí me tocó hacer el examen en un salón, sobre una butaca, dentro de una enorme preparatoria
Analí Lagunas
17 ago3 min de lectura


Trino de grosellas verdes en el alba
Cuando Jesús me propuso con América para presentar Trino de grosellas verdes en el alba, estábamos en un bar cerca de aquí y América dijo, señalando una lámpara que prendía y apagaba, que el poemario era como esa luz. Una radiografía. En días posteriores, cuando comencé a leer el libro, lo hice teniendo esa imagen en mente y, en efecto, me pareció atinada si hacemos de ella una analogía con la búsqueda (sepa Dios de qué, cada quien tiene la o las propias) y el descubrimiento.
Luz Guerrero
12 ago4 min de lectura


A 30 años de Crash
En 1996, David Cronenberg, uno de los grandes maestros del horror corporal, estrenaba “Crash” en las salas de cine de todo el mundo, aunque en Estados Unidos tardó un año por temas de censura y distribución. Basada en la novela de J. G. Ballard, esta película provocaría rubor excesivo no solo en las mentes más conservadoras, sino en aquellos que pensaban ver en la pantalla otra historia de sexo desenfrenado, seducción y cosificación de mujeres y hombres. Con música de fondo d
Omar Kuri Vidal
10 ago3 min de lectura
bottom of page
